Quiénes somos
Una publicación analítica sobre el mercado inmobiliario de Bali, en cinco ediciones. Todo lo demás se sostiene sobre una sola promesa: cada cifra lleva su fuente y la fecha de la última comprobación.
Betterplace Journal lo publica Betterplace, empresa que vende y gestiona inmuebles en Bali. La redacción no comercializa inmuebles propios.
Ningún autor escribe sobre un inmueble que la empresa esté vendiendo. Esto no es una nota a pie de página en letra pequeña: es la condición que hace posible todo lo demás. Declarar un interés no descalifica a nadie. Ocultarlo descalifica para siempre.
Qué es esto
Escribimos sobre lo que ocurre después de la compra —gestión, licencias, impuestos, reventa— y sobre cómo se pierde dinero por el camino. La revista se publica en inglés, ruso, coreano, japonés y español. Tres de esas ediciones no son traducciones, sino piezas propias: lo que deben declarar un residente fiscal japonés, uno coreano y uno español por la misma villa son obligaciones distintas, no un artículo en tres idiomas.
Qué prometemos
- Cada cifra lleva su fuente y la fecha de la última comprobación.
- Cada afirmación lleva uno de los tres estados de fiabilidad: verificado, estimación o sin verificar. No hay nada intermedio.
- Un cálculo nuestro es una estimación, aunque todas sus entradas estén verificadas.
- Describimos el riesgo. No lo vendemos ni lo exageramos.
Cómo se garantiza cada uno de esos puntos, y qué debe cumplir una fuente para que una cifra pueda apoyarse en ella, está en la página sobre cómo verificamos.
Lo que nunca publicamos
La lista es cerrada.
- Cifras sin fuente.
- Previsiones de rentabilidad sin método declarado.
- Piezas que promocionan un inmueble concreto, incluidos los que vende Betterplace.
- Acusaciones contra una parte con nombre y apellidos sin documentos que las sostengan.
- Textos escritos por el departamento de marketing de una agencia y firmados por un propietario.
- Traducción automática sin revisión de un hablante nativo.
- Piezas de un autor que no ha declarado su interés económico.
Cuando nos equivocamos
No borramos una pieza. Una corrección deja constancia de qué cambió, por qué y quién lo señaló; una pieza retirada conserva su dirección y lleva encima la retirada. Borrar sería peor que el error, porque elimina la posibilidad de comprobarnos. El registro es público.